En la Campus Party podemos encontrar una rica y variada fauna. Las distintas especies se socializan en clanes abarcando territorios denominados ‘áreas’. A la hora de la comida migran en masa al comedor del catéring o en su defecto a la cola del puesto de kebabs y bocadillos a 45ºC (son resistentes y cuando tienen hambre nada les para). Cuando el aire acondicionado se apaga, gritan todos a una para dar aviso de su situación a los demás, y si uno en concreto se siente solo en un momento dado también grita para acordarse de su amigo Patxi (todos tienen un amigo vasco que se llama Patxi). A pesar de ser en general tecnófilo, el campusero* cae en la ingenuidad de pensar que sus gritos servirán para arreglar los generadores de electricidad, el aire acondicionado o una megafonÃa desagradable.
Pero hay distintas especies y subespecies dentro de esta jungla, y como generalizar no es bueno, voy a pasar a describirlas tras 6 años de estudio.
1. El noctámbulo.
Como en cualquier ecosistema, existe siempre una especie que prefiere la noche al dÃa. A las 9 de la noche hace su entrada soñolienta en la carpa. Se acerca a su mesa vacÃa todavÃa con legañas. Ves que se restriega, bosteza y exclama: “¡ay qué bien se está!” Probablemente tú lleves todo el dÃa bajo el chorro de aire acondicionado y empieces a notar los efectos en la voz, los ojos… pero él sale de la tienda y ¡eso es un hinvernadero! Empieza a sacar sus trastos, se está acomodando para una larga noche de verano frente a la pantalla. Piensas: “¡perfecto! ahora me voy a cenar y me podrá cuidar las cosas” pero debes ser rápido porque el campusero noctámbulo se colocará sus cascos y desaparecerá del mundo en breve. Total, por la noche no hay charlas ni talleres ¿qué otra cosa puede hacer?
2. El preparado.
Esta especie ya trae preparado de casa todo un kit de supervivencia campuseril. Cuando hace calor, coloca su ventilador usb enfocado a la cara directamente, cuando hace frÃo saca la manta que lleva debajo del sillón. Cuando tiene sed abre su nevera portátil para sacar unos refrigerios. Cuando tiene hambre desenfunda el cuchillo jamonero que pasó escondido entre la ropa de la maleta y reparte jamón para todos. Si alguien no puede dormir le ofrece uno de los 10 cojines que se trajo. Si nota que se le empiezan a atrofiar las extremidades juega unas rondas al DDR y vuelve a a su sillón. Ha colocado una webcam apuntándole para ir retransmitiendo a su familia y amigos todo lo que acontece, e incluso un proyector que enfoca al techo de la carpa para poder retransmitir las partidas que juega. El preparado es el que va a la ducha con una bolsa de plástico porque sabe que no podrá dejar la ropa en ningún sitio ya que todo está lleno de agua (la experiencia es un punto). Es el que trajo un hinchador de colchonetas a pilas porque sabe que en el parking no hay enchufes y con los manuales te dejas la vida. Es el que no pidió catéring y trajo provisiones de sobra para un mes del carrefour.
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