Cuando un evento reúne a más de 4000 personas, es imposible que llueva a gusto de todos. Y si esas 4000 personas son campuseros/as (la mayoría de ellos que han pagado un buen dinero por su entrada), que saben lo que quieren y, en algunos casos, les gusta quejarse más que a un niño un caramelo, pues tenemos todos los ingredientes para un montón de hojas de reclamaciones y quejas variadas.
La vuelta de la Campus a la Ciudad de las Artes y las Ciencias ha dado mucho que hablar, por supuesto también entre nosotras, que somos muchas y con el más amplio abanico de gustos y opiniones. Las que nunca habían vivido una Campus en la CAC la esperaban con curiosidad y un poco temerosas; las más veteranas (¡tenemos chicas que llevan asistiendo más de diez años!) ya están curadas de espanto; para bastantes de nosotras, la primera Campus fue en 2004, la última en la CAC, y el puntito nostálgico nos hacía esperar este año con especial ilusión (y creo que estamos algo menos descontentas que el resto).
El cambio de ubicación ha decepcionado a algunas y sorprendido gratamente a otras. También ha sido utilizado para ser el chivo expiatorio de todos los males mínimamente relacionados con la Campus.
Está claro que lo mejor de la campus es su gente, desde el amigo con el que sales de copas cada sábado hasta aquellos que sólo ves una vez al año, pasando por toda esa gente nueva que entra en tu vida (muchas veces para quedarse).
Nosotras nos conocemos de la Campus, es nuestro nexo de unión, que nos hace tener un cariño inexplicable al evento. Pero dejando los sentimentalismos a un lado, algo tan grande como la CP tiene sus cosas buenas pero también sus inconvenientes. Así que entre todas hemos analizado detenidamente los puntos que nos han parecido más importantes este año, siendo objetivas dentro de lo posible y remarcando las cosas mejorables sin olvidar lo que ha ido bien.
Sirva este análisis de crítica constructiva, o simplemente para que el año que viene podamos echar la vista atrás y tener algo con lo que comparar.
Leer más »